Cuando decimos lo contrario

Empiezan a elevarse protestas contra la masificación del turismo en ciudades europeas (véase el caso de Barcelona o el de Venecia) y se buscan fórmulas que permitan desarrollar el turismo y que, a su vez, permitan a los habitantes de la ciudad vivir dignamente. Por su parte el turista busca opciones que le permitan el objetivo ideal del viaje: el descubrimiento y la experiencia de convivencia con otros distintos a él mismo, sin aglomeraciones, sin la sensación de ser una manada de borregos dirigidos hacia los puntos ineludibles que visitar.

Con el ánimo de conjugar un turismo sostenible, responsable y respetuoso con las comunidades de acogida, en algunos países se desarrollan estrategias de turismo comunitario: una opción en la que la comunidad visitada es quien gestiona los servicios turísticos conforme a sus características y tradiciones. Este modelo aboga por un turismo de proximidad (o sea, que prioriza que lo visiten gentes de la propia provincia o de provincias cercanas, sin grandes desplazamientos).

Con este espíritu encontramos imágenes como esta:

Cuando decimos lo contrario

Además de presidir el patio de comidas del mercado artesanal de San Antonio de los Cobres, la imagen se encuentra en el carrusel de la propia página de la web de turismo de la provincia de Salta (Argentina), en el punto que ilustra “Salta auténtica”.

¿Cuál es el problema de esta imagen? Si nos atenemos a la variante turismo tiene todos los ingredientes: una escena suficientemente exótica (compartir con una persona del lugar, un pastor de llamas), en un entorno exótico e idílico (un hermoso día soleado donde todos están sonrientes). Si vamos al detalle, predominan los colores claros, ¡hasta las llamas son blancas! El único que no es de piel blanca ni viste ropas claras es el pastor de llamas. La imagen atrae, especialmente al fotógrafo de lo distinto, ya que dispondrá de rasgos y costumbres suficientemente diferentes a las occidentales para hacer sus fotografías. El día que visité la casa-museo de Anatolio (el pastor de la foto), la mayoría de los turistas estaban más interesados en retratar a sus hijos que en escuchar las interesantes historias que Anatolio tiene para contar sobre la vida de un pastor de llamas en la Puna argentina. El habitante del lugar como mono de feria que podremos exhibir tras nuestro viaje.

Si el objetivo de la imagen es promocionar un turismo de proximidad, ¿hemos elegido las modelos más adecuadas para actuar de turistas? Son dos mujeres cuyos rostros nos indicarían que están más próximas a la jubilación que a su época juvenil, de piel absolutamente blanca, cabellos rubios, ropas claras, el ideal de una clase social alta europea para modelar el turismo de proximidad de una provincia del norte de Argentina. Parece que hay una contradicción.

Para los que estén pensando que este tipo de observación es “hilar fino”, intentad imaginar el tipo de fotografía que estáis pensando desarrollar en un lugar así. Es muy probable que tenga que ver con rostros distintos, arrugas y suciedad. No tenéis más que daros una vuelta por los premios de los clubs de fotografía o las fotografías que han obtenido más “me gusta” en redes sociales.

En el municipio de San Carlos, también en la provincia de Salta, se está impulsando el modelo de turismo comunitario. En un (lamentablemente breve) taller de fotografía, intentamos reflexionar sobre la construcción de la imagen turística y el impacto que ésta tiene en la actitud de los visitantes. Es una puerta abierta para que la comunidad sepa qué imagen quiere difundir de sí misma y, con ese conocimiento, abordar el encargo fotográfico correcto.

El artesano alfarero Eduardo Mendoza, en su taller de San Carlos (Salta)

Aquí el personaje fotografiado es también una persona de la comunidad, el artesano alfarero Eduardo Mendoza (no confundir con el escritor). San Carlos es un municipio con tradición alfarera, siendo la visita a los talleres de los artesanos (con posibilidad de realizar alguna pieza) una de las opciones que ofrece. Aquí el visitante no es una representante de las clases altas europeas, es un chico que podría representar a cualquiera, es joven, pero no es su juventud lo que resalta en la fotografía (en la que, además, está de espaldas). Podría ser incluso (como es el caso) alguien procedente de un lugar cercano.

La fotografía es constante elección, y entre las elecciones están la ética, mucho más sutil de lo que creemos. Para analizar la foto de la cabecera no hay más que repetir las preguntas que ya planteamos en Forzar significados: ¿Qué ha llamado mi atención? ¿A qué mensaje se corresponde? ¿Está en consonancia o en oposición con lo que yo creo? ¿Amplía mi percepción del mundo o la reduce? Esas preguntas, además, os permitirán encarar proyectos alejados del cliché repetido hasta la saciedad en las fotografías que podemos ver en redes sociales.

 

NOTA: Si queréis saber más sobre el trabajo de Eduardo Mendoza (el artesano, que no el escritor), podéis ver el reportaje para el programa de televisión Hecho en Salta.

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