Susan Sontag y los Evangelios fotográficos

Entre las lecturas que podríamos llamar “de culto” para los fotógrafos figuran, sobre todo, ensayos y reflexiones sobre la fotografía, y entre ellos Sobre la fotografía, la recopilación de ensayos de Susan Sontag, es una de esas lecturas teóricamente ineludibles. Quizás uno de los problemas fundamentales de estos textos es que el aficionado reciente busca referencias técnicas para realizar fotografías de mayor calidad (y por tanto no le interesa la reflexión), mientras que el fotógrafo de larga trayectoria o bien ha afianzado ya su evangelio particular, o está perdido en el marasmo de opiniones y artículos difundidos en redes sociales, por lo que lo más frecuente es que se cite la obra en un aforismo fuera de contexto y sin ser conscientes del contexto en que se formuló la frase.

“Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado.”
Susan Sontag (“En la caverna de Platón”, en Sobre la fotografía)

“Hoy todo existe para culminar en una fotografía”
Susan Sontag (“En la caverna de Platón”, en Sobre la fotografía)

Dada la propensión actual a las sentencias sobre lo que es y lo que no es fotografía (véase como ejemplos el caso reciente de Sebastião SalgadoJuan Manuel Castro Prieto, por citar solo dos de los personajes que creen tener la clave de lo que es y, sobre todo, de lo que no es la fotografía), quizás sea interesante plantearse la lectura de algunas de las reflexiones que Susan Sontag iba haciéndose a sí misma y que recogió en la citada obra. Se trata, en este caso, del quinto de los seis ensayos que conforman el volumen, “Evangelios fotográficos”, un acertado nombre para este texto que termina su primer párrafo así:

“[…] hay algo en la fotografía que aún tiene a los profesionales de primer orden a  la defensiva y exhortatorios: casi todos los fotógrafos importantes hasta el presente han escrito manifiestos y credos exponiendo la misión moral y estética de la fotografía. […]”
Susan Sontag (“Evangelios fotográficos”, en Sobre la fotografía)

El valor de este ensayo (además de la posibilidad de leerlo en una media hora) reside en la exploración: Susan Sontag no pontifica sobre qué es y qué no es la fotografía, sobre cómo debe tomarse y cómo no debe tomarse una fotografía; simplemente reflexiona en torno a algunas sentencias categóricas hechas sobre el acto fotográfico permitiéndonos, de ese modo, reflexionar nosotros mismos sobre ese acto fotográfico que realizamos, encontrar cuál es nuestro lugar en ese mundo de la fotografía: el nuestro, no el que otros dicen que tenemos que ocupar.

“El lenguaje con el cual suelen evaluarse las fotografías es en extremo exiguo. […] Esta pobreza de vocabulario no obedece a una razón fortuita: la falta, digamos, de una tradición rica de crítica fotográfica. Es algo inherente a la fotografía misma cada vez que se entiende como arte.”
Susan Sontag (“Evangelios fotográficos”, en Sobre la fotografía)

Esta cita puede suscitar el siguiente comentario: “yo hago fotografías y punto”; “yo no considero que mis fotografías sean arte”; y similares, generalmente esgrimidos para no hablar en profundidad de la fotografía. Sin la lectura del ensayo, no podremos valorar el alcance de esa cita, la presunción cultural de que, efectivamente, la fotografía es un arte (incluso en su variante vernácula), y sus implicaciones en cómo nos aproximamos a la fotografía como práctica, en las fotografías que hacemos, en el modo en que nos pensamos.

Te invito a que leas ese ensayo y me ayudes a reflexionar sobre su frase final: “Ahora todo arte aspira a la condición de fotografía”. ¿Es una conclusión lógica del ensayo?

 

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