Historias y relatos

Visitando un mercadillo, en los puestos de fotografías viejas, pensé en alguien que quisiera realmente cambiar de vida. Me refiero a alguien que se trasladara a un País distinto, cortara lazos con su familia y quisiera construir una historia totalmente distinta sobre quién era. Me lo imaginé en un puesto así, revolviendo entre las fotografías antiguas para elegir cuidadosamente a los que serían sus nuevos abuelos, tías, padres.

Mercado de pulgas de Porte de Montreuil, fotografía de Fabien Barral

Buscaría también en las postales antiguas, leyendo las líneas que su recién inventado abuelo habría escrito a su nueva abuela cuando, tiempo atrás, viajó a Suiza, o tal vez a París.

Un militar. ¿Podría haber sido el bisabuelo? No, definitivamente no quiere que su bisabuelo sea de esos, aunque quizás pueda ser el hermano. Sí, podría construir la leyenda del hermano del bisabuelo que, tras una intachable hoja de servicios durante la primera guerra mundial se fuga con una corista.

El abuelo creció escuchando las historias que contaba la familia acerca de ese hermano perdido de la familia, sobre lo mal que le había ido. Porque quien se fuga con una corista no puede tener una leyenda de fundador de una nueva familia tranquila, quizás en el norte de Francia.

Días más tarde, nuestro personaje regresa al mercadillo a buscar más fotografías de su inventada familia. Y entonces conoce a otro hombre que, como él, anda buscando historias que contarse sobre la familia que no tuvo pero hubiera querido tener. Nació en una aldea del norte de Francia. Ha llevado siempre una vida tradicional, fuertemente marcada por los valores de su bisabuelo, un soldado que, después de la primera guerra mundial, renunció a la vida militar por amor a una muchachita que conoció en París.

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