Fotografía y ficción

La ficción fotográfica se remonta casi a los orígenes de la fotografía. En 1840, Hippolyte Bayard, considerado uno de los padres de la fotografía, difunde esta imagen, junto a un texto ficticio, como prueba de su desdicha:

Ficción fotográfica de Hippolyte Bayard: Autorretrato de un hombre ahogado

“El cuerpo que ven aquí es el del señor Bayard, inventor del proceso que se les acaba de mostrar. Por lo que sé, este experimentador infatigable estuvo ocupado por más de tres años con su descubrimiento. El gobierno que ha sido tan generoso con el señor Daguerre, ha dicho que no puede hacer nada por Bayard, y el pobre hombre se ha ahogado. Ha estado en la morgue por varios días, y nadie lo ha reconocido o reclamado. Damas y caballeros, mejor se apuran a pasar, por miedo a ofender su sentido del olfato, pues como pueden observar, la cara y las manos de este caballero están comenzando a descomponerse.”

Ficción y fotografía están unidas desde el mismo nacimiento de la fotografía, bien porque la fotografía se realice como montaje ficticio, bien porque un texto de ficción parta de una imagen fotográfica (obra del propio escritor o de una tercera persona). Lo que nos va a interesar en esta sección, Fotografías para escribir, es la ficción surgida a partir de una imagen fotográfica más que la preparación de la toma fotográfica para que surja una ficción: las historias que nos contamos al ver una fotografía, a dónde puede llevarnos la fotografía mostrada. Aunque quién sabe, quizás acaben mezclándose varios extremos de ficción.

La propuesta es especialmente interesante para la escritura de relatos, pero también puede ser interesante ver qué te cuentas a ti mismo (aunque no lo escribas) al ver la fotografía que proponemos. Aunque la fotografía haya inspirado algún relato, éste no se publicará. Solo se dará pistas de la visión que sugirió en ese momento la imagen a quien la vio.

 

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